La miocardiopatía hipertrófica es la causa más común de muerte súbita en pacientes jóvenes sin otra patología y en deportistas. Además, es la enfermedad hereditaria más frecuente, al afectar a uno de cada 500 nacidos. De esta patología habló ayer el doctor Alberto Forteza Gil, conocido por ser el cirujano que tuvo en sus manos el corazón del rey emérito, al que implantó tres bypass el pasado mes de agosto.
El doctor Forteza, nombrado uno de los cinco mejores cirujanos cardiovasculares de España por la revista Forbes, participó ayer en el CHUS de Santiago en una nueva sesión de CardioCHUS, ciclo que dirige el doctor José Ramón González Juanatey.
El experto, que es jefe del servicio de Cirugía Cardiovascular del hospital Puerta de Hierro de Madrid, explicó a este diario que la miocardiopatía hipertrófica obstructiva produce un engrosamiento anormal del músculo cardíaco, que dificulta que fluya la sangre. Como principal síntoma, indicó que estos pacientes presentan una gran fatiga, además de un riesgo elevado de sufrir una muerte súbita. Por este motivo, una vez diagnosticada, los pacientes deben llevar implantado un desfibrilador automático.
El equipo que dirige en el Puerta de Hierro fue pionero, en 2016, en introducir una nueva técnica para intervenir quirúrgicamente a pacientes con miocardiopatía hipertrófica que, hasta ese momento en España, no tenían otra alternativa que optar por un trasplante cardíaco una vez que llegaban a una fase avanzada de la enfermedad.
Explicó que hay dos opciones en pacientes que no toleran los medicamentos: la citada cirugía, denominada miectomía septal, en la que, a través de una incisión en la aorta, se extirpa el segmento de músculo excesivo que causa la obstrucción cardíaca. La otra técnica, que asegura que ya se utiliza menos y solo en ciertos casos, es la ablación, que consiste en provocar un infarto al paciente metiendo alcohol en el corazón mediante cateterismo.
Sobre la posibilidad de que se incluya esta técnica en el CHUS, indicó que el servicio de Cardiología «cuenta con un programa reconocido y consolidado, por lo que podría sumarlo a su cartera de servicios».
El doctor Alberto Forteza realizó estudios de Música antes de decantarse por la Medicina. De hecho, ayer reconoció a este diario que una de sus pasiones es tocar el piano, así como poner música en el quirófano. Nieto de médico, indicó que se decantó por esta profesión «porque me gustaban las ciencias», y que hizo la especialidad de Cirugía Cardíaca porque le gusta la inmediatez que suponen las dolencias cardíacas, «ya que se trata de salvar vidas».
Por sus manos han pasado más de seis mil pacientes, entre ellos el rey emérito, del que rechaza hacer cualquier comentario, y reconoce que en su dilatada trayectoria lo que más le conmueve «son los niños y jóvenes, a los que no puedes fallar porque tienen mucha vida por delante», asegura.
Fuente: El Correo Gallego
