Cirugía de las arterias coronarias
¿Qué es la enfermedad de las arterias coronarias?
La enfermedad aterosclerótica coronaria, que sigue siendo la principal causa de muerte en el mundo, es la acumulación de colesterol y otras sustancias dentro de las arterias que llevan sangre al corazón, impidiendo que el músculo cardíaco reciba un adecuado aportesanguíneo y de nutrientes.
Esto puede causar síntomas como dolor torácico con o sin el ejercicio (angina), dificultad para respirar, molestias abdominales durante la ingesta de comida, entre otros. Pero en pacientes diabéticos y en mujeres, puede ser más complejo identificar los síntomas.
¿Cuándo es necesario operarse de las arterias coronarias?
Aunque existen técnicas menos invasivas para valorar la presencia de la enfermedad como el TAC de arterias coronarias, es fundamental confirmar esta patología mediante una angiografía coronaria (coronariografía o cateterismo cardíaco izquierdo).
Esta prueba nos va a permitir evidenciar si las arterias coronarias por dentro presentan una estrechez o incluso, si se han ocluido completamente.
Las lesiones que requieren tratamiento son las que presentan una disminución del diámetro mayor al 70%, a excepción del tronco coronario izquierdo que se trata cuando la estrechez compromete el 50% del diámetro del vaso.
¿Por qué operarse?
La disminución crónica y progresiva del flujo sanguíneo al corazón, puede llevar a lesiones irreversibles que se desembocan en la insuficiencia cardíaca crónica. La disminución aguda del riego de sangre, conocida como isquemia cardíaca y finalmente infarto agudo del miocardio, puede llevar a una insuficiencia cardíaca aguda que comprometa el flujo de sangre a los demás órganos del cuerpo e incluso produzca la muerte.
Una vez se confirma la severidad de la enfermedad coronaria, es importante trazar un plan para restablecer un adecuado flujo sanguíneo al corazón y así evitar complicaciones que puedan comprometer la vida de la persona.
¿Cómo se realiza?
La cirugía de revascularización miocárdica, cirugía coronaria, cirugía de “bypasses” coronarios o CABG (por sus siglas en inglés, coronary artery bypass grafting), consiste en llevar sangre al músculo cardíaco mediante la creación de nuevos “caminos” o “carreteras” (también llamados derivaciones, puentes o bypasses).
Esto se consigue abriendo el esternón y conectando a la arteria coronaria enferma un injerto (un trozo de vena o arteria) más allá de la zona obstruida que se confirmó en la coronariografía.
Los principales injertos coronarios son las arterias mamarias o torácicas internas, la vena safena interna (en la pierna) y las arterias radiales (en los antebrazos).
Aunque son preferibles los injertos arteriales dada su durabilidad y el impacto derivado en la supervivencia, la selección de un puente arterial o venoso dependerá de las características del paciente, las lesiones coronarias que tenga, los factores de riesgo y comorbilidades que presente, así como la experiencia de los cirujanos.
De igual forma, el número de bypasses necesarios dependerá de cuántas arterias coronarias están afectadas y la calidad de los vasos sanguíneos que recibirán el injerto, pues algunas veces están tan enfermos que no se pueden operar.
Una vez se obtienen los injertos, la cirugía se puede realizar a corazón latiendo (Off-Pump) o parando el corazón mientras el resto del cuerpo se encuentra soportado por la máquina de circulación extracorpórea (bomba o máquina corazón-pulmón).
El abordaje a corazón latiendo está especialmente reservado para pacientes con calcificación severa de la aorta, enfermedad pulmonar severa o función severamente disminuida del ventrículo izquierdo, aunque no es exclusivo.
Por otro lado, el apoyo de la circulación extracorpórea permite una mejor exposición de los vasos comprometidos y mayor comodidad a la hora de crear los puentes.
La decisión de realizarlo de una u otra manera, estará determinada por las particularidades de cada enfermo y la experiencia del equipo quirúrgico.
Lo más esencial es asegurar que todas las zonas afectadas queden revascularizadas y que los injertos coronarios funcionen bien. Antes de salir de quirófano, se confirma un buen flujo sanguíneo de todos los injertos coronarios mediante un medidor Doppler. Si se evidenciara cualquier problema, se revisaría el injerto en el mismo procedimiento.
Resultados
La durabilidad de los puentes o bypasses coronarios dependerá del tipo de injerto utilizado y su técnica de extracción, el territorio a revascularizar, la calidad de los vasos coronarios, la adherencia al tratamiento médico y los cambios en el estilo de vida.
Estudios recientes confirman que la permeabilidad de los injertos a 10 años para la arteria mamaria o torácica interna izquierda es superior al 90%, para la arteria torácica interna derecha y la arteria radial rondan el 80% y para los injertos de vena safena interna se encuentra alrededor del 75%.
El principal objetivo de la cirugía de revascularización miocárdica es disminuir el riesgo de infarto cardíaco y mejorar la supervivencia de todos los pacientes que se someten a ella. Sin embargo, es imprescindible cumplir con el tratamiento médico al alta y controlar de forma estricta los factores de riesgo cardiovascular (colesterol alto, hipertensión arterial, diabetes mellitus, tabaquismo, entre otros) para garantizar la durabilidad de los injertos coronarios y disminuir el riesgo de aparición de nuevas lesiones.
